Cómo escuchar música sin ser un experto

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Escuchar música, como respirar, parece tan obvio. Todos lo hacemos. Y, sin embargo, ¿qué es lo que me separa a mí como oyente de un músico sinfónico o de un intérprete de jazz? ¿Puedo llegar a su nivel de escucha? En este artículo te explico cómo.

Hace unos años asistí a un concierto de Kayhan Kalhor (Kermanshah, Irán), un músico persa que toca el violín iraní. En su país es tan conocido como en el nuestro Paco de Lucía.

Para quien no haya escuchado nunca el sonido de la música persa he de decirle que no tiene nada que ver con la música occidental. No sólo porque las escalas musicales son diferentes sino porque la propia concepción de la música es distinta. Son como fórmulas preexistentes sobre las que el intérprete improvisa.

Por tanto, jamás habrá dos conciertos iguales. La música que brota lo hace en un momento y en un espacio irrepetibles. Todo depende de dos elementos: la energía del intérprete, que se convierte en un mero instrumento en ese preciso instante, y  la energía del público asistente.

Una muestra de su arte:

Al terminar el concierto, un paisano suyo me dijo que lamentaba que yo no pudiera sentir esa música como él lo hacía. Como respuesta al arqueamiento de mi ceja derecha, añadió que esa tradición y ese conocimiento no palpitaba por mis venas. Entendía lo que quería decir, pero sabía que no tenía razón.

Es cierto que, antes y después de que suene la música, puede que esa erudición, le otorgue a su mente un deleite y un entendimiento musical que yo no podré paladear jamás. Pero durante el concierto, esa cultura, esa historia, ese recuerdo de la música persa, que él posee, sobran.

Durante la interpretación si él no ha estado completamente sumergido en la música es que se ha perdido alguna nota. Porque, si uno está completamente absorbido por ella, no hay distancia entre quién la escucha y la propia música. No hay información añadida. No importa si soy hombre o mujer, español o iraní. Si estoy completamente atenta, sólo queda la música.

Es como cuando vemos una película en el cine, sobre todo si es buena. Si estamos totalmente inmersos en ella, no hay otros espectadores, ni butaca, ni pantalla, tampoco hay un “yo” viendo la película. Sólo existe la película. Si ésta es mala me revolveré en el asiento y estaremos la sala, la pantalla, la butaca y yo.

 

Música conocida como ruido

Después de multitud de ensayos empleando la música como objeto de experimentación, los científicos no han conseguido resultados concluyentes sobre si se produce primero una respuesta emocional o intelectual en el sujeto que escucha.

A mí me gusta entender que, más allá del nivel emocional y del nivel intelectual, hay un tercer nivel de escucha. Es ese que se da cuando el oyente “lanza” su atención hacia el lugar de procedencia del sonido, se posa y cabalga sobre él sin añadirle nada propio más que la atención. Por tanto, no hay respuesta emocional o intelectual. Aquí la experiencia es TOTAL.

El filósofo y teórico musical Cristoph Cox hablaba durante una entrevista de la forma de escuchar la Música conocida como Ruido (te muestro un ejemplo) o Ruidismo. Si nunca has escuchado algo parecido, no te asustes. Detractores y entusiastas llevan muchos años peleándose por quitarle o ponerle el nombre de “música” a este “sonido”.

En dicha entrevista, el profesor norteamericano empleaba una fórmula para que los neófitos pudiéramos sacar algo de ese la experiencia sin morir en el intento. Curiosamente el método es similar al que yo intento explicar en estas líneas y se podría emplear para cualquier tipo de música.

La música Noise, dice Cox, es muy densa, hay tantas cosas sucediendo en su interior “cuando te introduces dentro en esas músicas en vez de escucharlas desde afuera, uno se abre a escuchar todos estos complicados movimientos como «texturales».

Y añade el profesor norteamericano que es una cuestión de ajustar tu expectativas, “de modo que escuches en el momento en el que esto se desenvuelve y puedas intentar estar atento a las complejidades del timbre, la textura y el tono”.

Obviamente no me interesa para este artículo el hecho de si es o no es música el Ruidismo. Más bien me quedo con la forma de la escucha, aséptica, sin juicio. Es como prestarle exclusivamente mi atención a lo que está aconteciendo. Sin añadirle nada más: ni mi memoria, ni mis emociones, ni mis expectativas. Con el Noise se puede hacer ¿Qué ocurre con el resto de la música?

 

Cómo hay que escuchar la música, según Daniel Baremboin

Cuando trabajaba de periodista para EL MUNDO tuve que entrevistar a muchos músicos. Recuerdo que casi todos ellos coincidían en admitir que no soportaban ningún hilo musical. Es decir, no se encontraban cómodos colocando a la música en un lugar secundario o de fondo ¿parece raro no?

Para la mayoría de ellos estar delante de una pieza es como escuchar un gran discurso. No puedes perder el hilo o perderás el sentido general de la composición, pero además su escucha es distinta por otro motivo.

Al parecer, un músico profesional, por lo general, tiende a procesar la información musical con su hemisferio izquierdo. El resto de los mortales, sin conocimientos musicales lo hacemos con nuestro hemisferio derecho.

A Daniel Baremboin, un gran pianista y director de orquesta argentino, le pidieron que hablara sobre cómo deben los neófitos escuchar música. Y, cuál es el principal requisito que él cree que hace falta para hacerlo sin ser un experto: “Créanme lo único que necesitan es total y completa concentración”, decía.

En la entrevista reclamaba unos segundos de silencio antes de empezar la audición de cualquier pieza. Cuando comience la música, comentaba, aférrate a ella y vuela hacia donde ésta te lleve. Así hasta la última nota. “La cantidad de placer que obtendremos será absolutamente único. No habrá nada en el mundo, ninguna otra cosa en la vida que nos dé tanto regocijo”.

El secreto para el músico ché es la entrega.  “Hay que entregarse a la música de la misma forma que nos entregamos a otras personas”. Luego, verás que te sientes más cómodo escuchando una música que otra. Igual que con las personas, te encuentras más cómodo con unas que con otras. Pero concédele tu plena atención mientras dure pieza.

Algo parecido pedía el compositor americano Elliott Schwartz, fallecido en 2016, en su libro Ways of ListeningSugería al que pretendía mejorar la habilidad para escuchar música, especialmente en lo que a música clásica se refiere, desarrollar la concentración musical, sobre todo a la hora de escuchar piezas largas. Schwartz hablaba de la dificultad de mantener dicha concentración durante una Sinfonía de Beethoven o una ópera de Verdi.

Estudios de laboratorio sobre música

•   Liberación de dopamina. En un estudio publicado en 2011, en la revista Nature Neuroscience, los investigadores Robert Zatorre y Valorie Salimpoor llegaron a interesantes conclusiones sobre los efectos que provoca cierta música en el cerebro.

Empleando aparatos de diagnóstico por imágenes (PET, Resonancia Magnética…), los científicos percibieron que los participantes en el experimento liberaban dopamina en el momento cumbre de la melodía. Algo que coincidía con un escalofrío en el cuerpo.

Esta respuesta fisiológica se produce también en respuesta a otros estímulos o actividades de recompensa como la comida, las relaciones sexuales, la ingesta de alguna droga o la obtención de dinero. Estas fueron las tres piezas musicales que escucharon los sujetos:

– Adagio para cuerda de Samuel Barber

– El Segundo movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven

– Claro de Luna de Debussy

•  Mejora otras áreas del cerebro. En otro estudio publicado en la  Nature Reviews Neuroscience por Nina Kraus, de la Universidad Northwester (EE UU),  se llegó a la conclusión de que el entrenamiento musical para tocar un instrumento establece conexiones neuronales que mejoran también otros aspectos de la comunicación humana.

Así se demostró que los niños que aprendían a tocar un instrumento tenían mejor vocabulario y capacidad de lectura.

•  Beneficio cardiovascular. Científicos del Centro Médico de la Universidad de Maryland han demostrado que escuchar música puede beneficiar al sistema cardiovascular tanto como hacer ejercicio o tomar ciertos medicamentos. Parece ser que el diámetro de los vasos, medido en la parte alta del brazo, aumenta un 26% con una canción alegre, mejorando así el trabajo del corazón y la circulación de la sangre.

Ojo, que la música estresante provoca el efecto contrario, reduciendo las arterias su diámetro en un 6%. Quizá por eso, en otra investigación con animales se comprobó que determinadas músicas (como la de Vivaldi) tranquilizan a los animales, mientras que otras como la de Metallica, por ejemplo, los altera totalmente.

•  Provoca la liberación de endorfinas y, por ende, reduce el estrés y provoca placer. Descienden de forma significativa el estado de ansiedad, la curva respiratoria y la frecuencia cardíaca. También varía la actividad de las ondas alfa en el cerebro

•  Repone el sistema nervioso. Esta afirmación proviene de mi experiencia personal. Yo practico habitualmente esta forma de escucha. No entiendo de música, ni de partituras. Me siento con la misma actitud que si fuera a practicar la meditación y coloco mi atención en la música.

Lo que ocurre a continuación es maravilloso. Todo el cuerpo se convierte en Música y vibra. Durante grandes intervalos de la composición nada hay más que los sonidos hinchándose y apaciguándose. Todo lo ocupa la música.

Al terminar, el cuerpo es pura energía subiendo y bajando. La sensación es de calma, serenidad y descanso.  Lo que esto hace físicamente con el cerebro lo ignoro porque no he conocido aún experimentos que promuevan este tipo de escucha. Sólo sé lo que provoca en el oyente si se hace correctamente.

 

La música para testar mi salud mental y emocional

Puedes descubrir mucho sobre ti cuando escuchas una pieza:

  • Tu nivel de estrés en la vida cotidiana. A veces estamos tan agobiados que no podemos sostenernos ni 10 segundos en una pieza.
  • Tu paciencia
  • Tu capacidad de concentración
  • La mayor o menor facilidad que tienes para permanecer en el aquí y en el ahora
  • Respuestas emocionales insospechadas que determinan nuestro estado interior, como el llanto, la risa, la tendencia a contener emociones…

9 pasos para escuchar música correctamente

  1. Selección de la pieza.
    • Elige un tema instrumental. El mensaje de un cantante distrae a la mente.
    • Trata de que sea desconocida para ti. Al menos las primeras veces. Con la música hacemos lo mismo que con aquello que ya conocemos, anticipamos y por tanto dejamos de estar en cada nota para estar recordando las notas que vienen a continuación.
    • Es importante que sea relativamente larga (de 10 a 15 minutos) para que notes los efectos en tu sistema nervioso.
  2. Unos instantes de silencio antes de sumergirnos en ella… Haremos caso a Baremoboin, porque así lo sugiere el músico argentino.
  3. Procura que nadie te vaya a molestar durante ese tiempo. Ya sabes, apaga el móvil.
  4. Conciénciate de que vas a seguir cada nota. Decide terminar la pieza entera.
  5. Cierra los ojos. En una investigación,  Yulia Lerner, de la Universidad de Tel Aviv, demostró que cerrar los ojos aumenta el efecto emocional que nos produce la música.
  6. Cuando empiece a sonar, pósate encima de ella. Dirige tu atención al lugar de procedencia (cd, ordenador, escenario) no te quedes en tu oído. Sal de ti.
  7. Si te pierdes en cualquier pensamiento, vuelve otra vez a la música.
  8. Si la conoces, no la tararees. Trata de oírla como si fuera nueva (esto quizá es lo más difícil).
  9. Recuerda que es una escucha relajada. No te fuerces. Si ves que te pierdes con tantos instrumentos, elige sólo uno y pon tu atención en él.

 

Entrenamiento con diferentes piezas musicales

La música es vibración y en muchos casos es emoción también. No te pido que seas un robot. Sólo que no le añadas ningún condimento a la música. Nada que sea tuyo.

Si escuchas una música triste, por ejemplo el Adagio para cuerda de Barber, inspirada en la Guerra civil española, vas a sentir en todas partes esa tristeza pero no le añadas nada más, por ejemplo tu sufrimiento, tus pensamientos pesimistas, tu amargura. No te conviertas en el centro de la experiencia. Permite que sea la música la que la exprese, siéntela y déjala marchar.

Te sugiero algunas piezas.

  1. Para empezar:Un clásico El concierto de Aranjuez  https://www.youtube.com/watch?v=e9RS4biqyAc
  2. Pieza barroca: El famoso tiroriro, que decía mi madre. La música pura.
  1. Piezas románticas:
  • Dicen los expertos que la marcha fúnebre de Beethoven, (Sinfonía nº 3), tiene la facultad de ralentizar los latidos del corazón. Heroica – II Marcia funebre. https://www.youtube.com/watch?v=8IWQlPQatG8
  • ¿Se puede dedicar una pieza a un río? F. Smetana lo hizo: Claro que no era un río cualquiera: El Moldavahttps://www.youtube.com/watch?v=gTKsHwqaIr4
  • Adagietto de G. Mahler. https://www.youtube.com/watch?v=Les39aIKbzE
  1. Melancolía: A veces se da la necesidad de expresar la tristeza, que salga la emoción. Llorar si se quiere llorar. Libera esta emoción. Exprésala, no te la quedes dentro. No es tuya.
  1. Calma.
  1. Compasión:
  1. Bienestar físico y mental

 

Conclusión

La percepción humana debería ser simple, aunque siempre está cargada de pasado. Aprendí a escuchar música “sin interferencias” en un retiro de meditación. Esa experiencia me lleva a afirmar que si logramos estar atentos a ella, sin esfuerzo, durante unos minutos seguidos, sin pensamientos que corten la cognición, hay un momento en el que la música adquiere otra dimensión y uno literalmente desaparece, se funde ella. No hay palabras para expresar esa sensación.

Al principio no es fácil, pero se puede entrenar.

He navegado por Internet buscando estudios, análisis y ensayos en torno a la experiencia de la escucha musical. No encontrado nada parecido a lo que trato de plasmar en este post. Únicamente los ejemplos citados de Cox y de Baremboin.

Si conoces alguna investigación similar o que se refiera a esta forma de escucha me gustaría que me lo comentaras pues estoy tratando de profundizar más sobre el tema.

De la misma forma, si alguna vez escuchas música de esta manera o si lo intentas, me agradaría que me contaras lo que percibes. Por ejemplo si notas alguna diferencia con la forma convencional, si te resulta útil, si la sientes de otra forma.

 

Fuentes

  • Artículo: Trastornos neurológicos y Música.   http://www.medigraphic.com/pdfs/arcneu/ane-2011/ane112i.pdf
  • Artículo: Salud Mental. Música, lenguaje y emoción: una aproximación cerebral. http://glurl.co/nHt
  • Creatividad y bienestar, el valor de la música. http://glurl.co/nHu
  • Christoph Cox sobre cómo escuchar el ruidismo. https://www.hispasonic.com/blogs/christoph-cox-sobre-como-escuchar-ruidismo/41073

 

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