«No he conocido el infierno aún… sólo el purgatorio»

Posted on

Una conversación con Paulo Coelho es un extraño privilegio. Es como adentrarse en una pausa entre tanto vértigo y permanecer, durante unos instantes, en la antesala del mundo.

Como ocurre en sus libros, ninguna de sus afirmaciones tiene que ver con la retórica sino con la experiencia de su propia vida. El escritor brasileño se encuentra en Madrid para asistir al foro de la Alianza de Civilizaciones.

Pregunta.- ¿Por qué participa en este proyecto?

Respuesta.- Hace seis meses que soy Mensajero de la Paz, cuando me hablaron de él me pareció interesante porque éste es un momento muy difícil y lo que hay que tener, sobre todo, es esperanza. Lo primero que hay que buscar son maneras de dialogar.

P.- ¿Sigue sintiendo dolor?

R.- La vida nunca me dolió. La vida duele a la gente que se siente una víctima. Yo tengo mis cicatrices, mis derrotas, pero es parte de mi vida y la llevo con mucha alegría. El combate de la vida es muy interesante, si no ya estaba muerto.

P.- ¿Qué cree que busca la gente en sus libros?

R.- No tengo ni idea. Son un éxito en España, en China o en Irán. Pero aunque no lo sepa, eso me anima a pensar que en el fondo tenemos muchos puntos en común.

P.- A lo mejor sus lectores creen que usted ha encontrado la llave del no sufrimiento…

R.- No lo creo. Tengo muy presente el contacto con ellos a través de internet, compartimos muchas ideas y no me piden necesariamente ese tipo de respuestas.

P.- Usted jamás admitiría discípulos.

R.- No, yo no creo en esa transmisión. La vida está hecha de inputs, no de informaciones.

P.- Decía usted en El alquimista que sólo aceptamos una verdad cuando previamente la negamos desde el fondo del alma…

R.- Eso está en mi religión. Por ejemplo, yo soy católico, no porque el catolicismo sea la verdad suprema sino porque está en mi sangre. Todas las religiones van hacia el mismo punto, hacia la misma luz. Pedro negó antes de aceptar, gracias a eso fue elegido como líder de la Iglesia, los otros eran políticamente correctos, no cuestionaron la idea. Creo mucho en las contradicciones humanas: No somos estatuas, no somos inmutables. Tenemos que estar continuamente cambiando, si no, estamos perdidos y no vivos.

P.- ¿Sigue buscando la piedra filosofal?

R.- Depende de lo que signifique para usted. De una manera abierta, sí.

P.- ¿No le cuesta mantener a raya el personaje que representa?

R.- El éxito llegó cuando yo tenía más de 40 años. Mi ego ya había subido altísimo cuando yo tenía veintitantos. El éxito no llegó dando un portazo, de repente. Tardó años en llegar y uno tuvo tiempo de acostumbrarse. Tiene usted razón, hay un riesgo pero hay que estar vigilante.

P.- Si, como usted dice, Dios es el verbo, ¿qué es el hombre?

R.- El hombre es un sueño de Dios… O una pesadilla.

P.- El hombre va a mejor, suele afirmar, ¿por qué es tan optimista?

R.- No es optimismo, es que no tenemos elección: o terminamos o vamos a mejor. Hoy que los consumidores tienen más poder, deciden tener en cuenta a las empresas que no abusan del planeta. Hay más conciencia social y esperanza para poner remedio a los conflictos.

P.- Póngale un adjetivo al siglo XXI.

R.- Femenino.

P.- ¿Se puede decir que ha contravenido usted todas las normas sociales para llegar a ser quien es?

R.- Casi todas. Todo hombre cuando tiene 20 años es un incendiario y a los 40 es un bombero. Yo fui un incendiario, no soy aún un bombero pero sé emplear este fuego para iluminar, al menos, mi camino.

P.- ¿Recomienda ese camino?

R.- No lo sé. Es el mío. La vida es la experiencia de cada uno. No puedo recomendar nada a nadie. Pero sí creo en la rebelión de la negación, porque si vuelves lo haces con más fuerza. Esta rebelión es muy sana en la juventud.

P.- ¿Sin miedo a morir?

R.- Tener miedo a la muerte es estúpido, es como tener miedo a dormir. Otra cosa es el instinto de supervivencia, que es parte de la naturaleza humana. Mejor utilizar la muerte como una compañera que te recuerde todos los días que vas a morir para que vivas tu vida.

P.- Alguien le llamaba «escritor iluminado».

R.- No lo soy para nada. Tengo mis zonas oscuras. Ése es el contraste que hace mi trabajo interesante.

P.- ¿Hace falta conocer el infierno para estar más cerca del cielo?

R.- No lo sé. Yo no conocí el infierno aún, quizá el purgatorio.

Esta es una entrevista que realicé al escritor brasileño hace unos años en el diario EL MUNDO.

  • Share

0 Comentarios

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.